Un diseño industrial concede a su titular un derecho exclusivo sobre la apariencia de un producto (en su totalidad o de una parte) que deriva de las características del mismo, en particular, de sus líneas, contornos, colores, forma, textura o materiales o de su ornamentación. Los diseños podrán ser bidimensionales o tridimensionales.
La duración de la protección conferida por los diseños industriales es de cinco años contados desde la fecha de presentación de la solicitud de registro, y podrá renovarse por uno o más períodos sucesivos de cinco años hasta un máximo de veinticinco años computados desde dicha fecha.